La Herencia de dos familias pioneras

El saber hacer de Campos proviene de principios del siglo XX y es la herencia
que dejaron dos familias de Bermeo, pioneras y autodidactas. Las Campos
fueron mujeres de carácter, matriarcas y adelantadas a su tiempo. Cabe
destacar que en un pueblo como Bermeo, en el que todas las familias tenían
mote, ellas y sus maridos fueron conocidos sencillamente como CAMPOS.

Los Astorquiza fueron pioneros en el desarrollo de maquinaria y mercados con
Miguel Arto al frente. Éste, a pesar de ser sordo, se desenvolvía con
naturalidad en las subastas de pescado gracias a la ayuda de su hijo Norberto,
que desde los 11 años le acompañó a la lonja.

Con las dificultades de una época dura, comienzan su andadura a principio de
siglo, aunque no será hasta 1920 cuando las Campos construyan su fábrica y la
marca adquiera una dimensión mucho más comercial.

Sus historias se unen en 1991, tras las inundaciones y pérdidas sufridas por el
pueblo de Bermeo en agosto de 1983 y una época económica complicada.
Ambas familias deciden apostar por una empresa más fuerte y competitiva.
Fruto de esta unión nace la Sociedad Alimentaria Campos y Astorquiza
(SALICA), que desde entonces, gracias a la experiencia acumulada durante
décadas, ha hecho llegar a nuestras mesas todo lo bueno del mar.