19 Nov

Consejos para hacer deporte en invierno

Con la llegada del frío, el calor del hogar se hace cada vez más tentador, y animarnos a salir a hacer deporte nos resulta más difícil. Pero también es más necesario para mantenernos fuertes, saludables y felices en esta época en la que nuestra salud y humor tienden a resentirse. Compartimos unos cuantos consejos para que hacer deporte en invierno resulte más sencillo, seguro y divertido. 

  • No debemos olvidarnos de hidratarnos bien. Al no pasar tanto calor como en verano, no sentimos demasiada sed, pero recordemos que también podemos sufrir deshidratación. Debemos beber agua antes, durante y después del ejercicio.

 

  • En la misma línea, al no pasar calor, es posible que nos despreocupemos de los rayos del sol. Se trata de un error, ya que los rayos UVA siguen alcanzando nuestra piel, especialmente si tenemos alrededor nieve blanca que los refleje, por lo que también debemos protegernos la piel expuesta con crema solar

 

  • No solo el sol daña la piel, también el frío. Debemos protegernos bien la cara, el cuello, y sobre todo los labios, la nariz y las orejas con un extra de hidratación para evitar que se agriete la piel. 

 

  • Nunca debemos olvidarnos de la alimentación, fundamental para hacer deporte correctamente. En invierno, el frío y los grandes esfuerzos nos provocan un mayor gasto energético, por lo que necesitamos una dosis extra de hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales. El pescado azul combinado con hidratos de carbono, como un bocadillo de bonito del norte, es un alimento ideal en estos casos, tanto antes como después del ejercicio. Si eres más de deportes de nieve, puedes leer nuestro artículo "Pescado azul, el aliado perfecto en la montaña".

 

  • A la hora de vestirnos, debemos utilizar siempre capas, ya que sufriremos grandes contrastes de temperatura. Lo ideal, en una temperatura de entre 5 y 10ºC, es una primera capa ajustada de material térmico y una segunda capa ligera como cortavientos. La ropa debe siempre protegernos las zonas más sensibles, como el cuello, las muñecas, el pecho o los tobillos, y al terminar el ejercicio debemos cambiarnos rápidamente para evitar que la ropa húmeda pierda el calor y nos enfríe el cuerpo.

 

  • En la misma línea, debemos utilizar un equipo adecuado al deporte que practiquemos: en buen estado, de materiales térmicos (debemos evitar el algodón), y, en el caso de deportes que requieran equipos especiales, deben estar homologados. Recordemos también, si nos vamos lejos de casa, llevar ropa de repuesto por si acaso se moja, aunque lo ideal es que nuestro vestuario sea impermeable.

 

  • No olvidemos el calentamiento para evitar lesiones. Debido a las bajas temperaturas, los músculos, ligamentos y tendones se contraen y necesitan más tiempo para mejorar la flexibilidad y activar la circulación. 

 

  • Si es posible, debemos aprovechar las horas de luz para los deportes al aire libre y evitar las horas más frías del día (mañana y noche).

 

  • A veces los más pequeños también se animan a hacer deporte con nosotros. Debemos recordar que a los niños les cuesta más darse cuenta del frío, de la sed o del cansancio, por lo que debemos estar pendientes de ellos para proteger su salud y animarles a que descansen, coman tentempiés y beban agua.

 

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